Homo Musicalis

Sin importar a qué hora se termine la noche anterior, es tradicional en mi casa inaugurar el mes de enero desayunando con el Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena. En esta ocasión, entre chocolate y frutas navideñas, pensaba en el valor esencial de la música.

Cerrar los ojos, escucharla, sentirla, dejarse llevar por ella, es liberar la imaginación, viajar, elevarse, ser más libre… La música, una de las expresiones más sublimes de la creatividad humana no es solamente un conjunto de sonidos agradables o una manifestación estética de los sentimientos, es también una invitación para el sosegado goce de la vida. Es, en suma, una forma de comunicación y de identificación. Platón lo explica muy bien, “la música da alma al universo, alas a la mente, vuelos a la imaginación, consuelo a la tristeza y vida y alegría a todas las cosas”.

La música es fruto de la expresión y de la belleza interior del hombre, es la utopía del sueño y de la bonhomía de la persona. Realmente es un ejercicio inconsciente de metafísica en el que la mente no es consciente de que está filosofando. Es fuente de alimento para el espíritu, ayuda al hombre a través de su semántica a ser mejor persona, a la superación constante por y para los demás y supone una esperanza real de transformación de la sociedad. En cierta ocasión preguntaron a Beethoven, qué era la música, él respondió: “La música es una revelación más alta que la ciencia o la Filosofía”.

La música no se creó por sí sola, es el reflejo de las emociones y la sensibilidad de personas reales de carne y hueso: Mozart y su amor por la vida, que lo llevo a escribir la música que mejor representa la felicidad. Beethoven quien en su afán de exaltar la bondad como valor superior y máxima moral y ética compuso mucha de la música más noble jamás escrita. Bach, que firmaba todas sus obras con la inscripción “Soli Deo Gloria”, sólo para la gloria de Dios, y que como un faro iluminó y guío a todos los compositores posteriores a través de la maestría de su música.

La música es el viaje que se propone a todo aquel que se anime a dejarse conmover por la más universal de las literaturas, por la matemática del sentimiento, la arquitectura de la personalidad, o la pintura del color de las emociones. Miremos donde miremos siempre encontramos música. Forma una parte tan esencial del ser humano que se hace inseparable del mismo y “expresa todo aquello que no puede decirse con palabras y no puede quedar en el silencio” (Víctor Hugo).

Algunos científicos han llegado a sostener que el término “Homo musicus” se ajusta más a la realidad que el de “Homo sapiens”. Nietzsche decía que “la vida sin música sería un error” y a esto sólo cabría añadir además, que si no existiese, el ser humano tendría que inventarla, porque ¿alguien podría imaginarse la vida sin música?

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2 comentarios sobre “Homo Musicalis

  1. Reblogueó esto en profecristinablogy comentado:
    Para mis alumnos de Historia del Arte. Los que ya han pasado por mis clases, reconocerán en las palabras del autor, las que tantas veces hemos compartido.
    Los que aún no llegaron a mi aula, pueden ir imaginando lo que vendrá.
    La música, esa maravillosa expresión del espíritu, como todo el arte. Tan humano, y tan divino a la vez.

    Le gusta a 1 persona

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